
La cercanía de las próximas elecciones presidenciales en el Perú obliga a abordar un tema que por su relación con el uso de las TIC me obliga a comentarlo dado que lo visto, escuchado y leído en las últimas horas sobre el caso de los supuestos emails que confirmarían los nexos entre Alan García y Alberto Fujimori rompe con todos los esquemas de lógica y sentido común.
Un desesperado Carlos Tapia ha salido en las últimas horas en todos los medios de comunicaciòn anunciando que este miércoles presentará un nuevo correo electrónico con el que -asegura- "quedarán demostrados los vínculos existentes entre el candidato presidencial aprista, Alan García, y el fujimorismo".
Casi todos los medios han seguido de cerca sus denuncias sin reparar en que esas pruebas se pueden validar en pocos minutos. Tapia y otros voceros allegados a Ollanta Humala han revelado además que han pedido al Fiscal Anticorrupciòn que "verifique la veracidad de esos documentos y, fundamentalmente, las implicancias penales que puedan existir en los mismos".
¿Qué pérdida de tiempo y dinero provocan estos personajes a las arcas del Estado? ¿Acaso no tienen asesores tecnológicos en UPP para saber reconocer cuando un emal es falso no? ¿O creen que todos los peruanos somos estúpidos como para creer en todo lo que dicen, hablan y escriben?
No señores. No soy del APRA ni simpatizo con Alan. Aún es difícil olvidar esos años. Solo exigo sentido común, seriedad y respeto hacia los electores.
Los emails que provocan tanto alboroto son tan falsos como esos mensajes donde nos ofrecen dinero por reenviarlo a más amigos.
Uno de los emails mencionados por Tapia llegó a mis manos. Así fue posible rastrear el "header" (encabezamiento del mensaje señor Tapia) y detectar que por ningún lado había una dirección IP que me condujera hacia Chile. Por el contrario, ese "header" tenía datos claves que revelaban que el mensaje se había elaborado en Lima y que estaba enmascarado para engañar a los incautos.
No es el único caso. Este martes también llegó a otra cuenta de correo un supuesto mensaje de un estudio de opinión de la UNI. Allí se revela que el candidato de UPP aventaja a Alan García. El remitente también se ocultó en un correo falso, pero empleó logotipos oficiales para hacernos creer que el estudio fue realizado por la UNI.
